Por 400 pesos mi sobrina te la deja reluciente

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Mi sobrina, es de esas niñas que les gusta gastar pero no saben hacer ni un coñazo, fue por eso que decidido a ayudarle le pedí que fuera mi asistente en mi empresa, pero ni para hacer citas y pasarme los recados sirvió, así que, tuve que pensar en otra forma más fácil de darle dinero, pues al final de cuentas, no quería regalárselo, deseaba que ella se lo ganara. Una tarde de aquellas en las que solo andas pensando en culos y tetas, se me ocurrió mandarle un mensaje a mi sobrina, le escribí “Ven a mi oficina que quiero confesarte algo”, llegó en putiza y después de una larga pero sensual charla, llegamos a un acuerdo, iba a dejar de ser mi secretaria para convertirse en mi putita, le pagaría mucho mejor, pues por cada mamada que me hiciera, le daría sus 400 pesotes.

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