Pídeme lo que quieras, me dijo, y me deje ir como gordo en tobogán

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¿Que si valió la pena equivocarme?, me preguntan mis amigos. Para mí no fue un error, todo comenzó cuando me ofrecí a cubrir unos gastos que se le presentaron a mi tía, pues se quedó sin empleo y que mejor que su sobrino para cubrirle. El tiempo pasó y nunca le pedí que me pagase el dinero que había gastado, fue sino hasta hace unos días cuando me escribió y me propuso que le pidiera algo a cambio para saldar sus deudas. Al principio pensé en decirle que fue un favor, pero a decir verdad, lo había hecho porque me la quería coger y sabía que mejor oportunidad no iba a tener, así que, a cambio le pedí una tarde de pasión. Después de todo, ya estamos grandes y no hay nada que temer al incesto.

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