Le gano la curiosidad a la morrita…

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Me quede a solas con mi prima y la verdad tenía ganas de cogérmela, fue por eso que le empecé a hablar del sexo, con el pretexto de que le quiera dar unas clases, le empecé a platicar sobre las relaciones sexuales, pues seguramente no tardaba en empezar su vida sexual. Cuando le comencé a hablar del pene, inmediatamente se comenzó a morder los labios, signo de sensualidad, fue allí donde decidí proponerle algo de sexo, así podría ser mejor la clase, pues aprendería con la práctica. No tengo la menor duda, las mujeres de esta época son muy cachondas, le gano la curiosidad a la morrita.

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