Estuvo a nada de reventarme la pelvis a bola de sentones

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A veces las oportunidades solo se dan una vez en la vida, y poder coger con mi nuera sabía que nunca se me volvería a dar. Todo comenzó porque mi hijo no le aviso que le iba a tocar trabajar en la semana y yo me iba a quedar en su departamento, ya imaginaras, su novia llegó bien cachonda el viernes a mediodía y yo le abrí porque pensé que era mensajería o algo por el estilo, cuando me contó que era la pareja desde hace ya un tiempo. La invite a pasar y después de un café y una agradable platica nos quedamos en silencio, No sabía cómo insinuarle algo, después de todo, no estoy tan grande como para que no me pueda dar a esa morrita, pensé. Gracias al cielo no fui yo quien lanzo la primera piedra, ella se me acerco y me comenzó a tocar los brazos, basto eso para que yo me dejara ir como gordo en tobogán, nos dimos tremenda cogidota que estuvo a nada de reventarme la cadera a sentones.

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