Ya tiene medio aguada la papaya, pero sigue siendo jugosa.

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La vagina de una mujer madura, esa ha sido mi perdición los últimos años. Desde que conocí a mi suegra me provoco algo muy especial, pues me la quería coger a lo bestia. Recuerdo que todo empezó en el 2011, cuando llegue a ver a mi esposa a la casa de sus papas, y me encontré a mi suegra apenas saliendo de bañarse. Para ella fue algo embarazoso y me pidió miles de disculpas vía mensaje, le dije que no tenia de que preocuparse, al contrario, fue algo sensual verla así. Pensé que me había excedido con mi mensaje, pero la muy cachonda me contesto, – si quieres puedes venir de nuevo a la casa, pero esta vez será para quedarte a comer algo rico. Desde entonces me ando cogiendo a mi suegra, cada vez su papaya está más aguada, pero sigue siendo igual de jugosa.

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