Verónica, adora los masajes con finales felices.

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Descubrí la manera de relajar a mi Tía. Siempre estaba muy estresada, y un día hablando con ella, le dije, -Tía, debería ir a uno de esos lugares con finales felices, a ver si así se le quita lo amargada. Para que le dije, al otro día cuando llegue del trabajo, me dice, -Ven a mi cuarto, te voy a pagar si me das uno de esos masajes que me comentaste ayer. Entre en un gran dilema, pues a pesar de que Verónica es una mujer madura, aún sigue teniendo su toque femenino. Ahora, ese “masaje” se convirtió en algo semanal, ya hasta videos porno tenemos.

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