Dicen por alli, que mujer sin culo, es mas bien un buen amigo.

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Siempre me han gustado las mujeres culonas, es lo mejor que puede existir. Para mi suerte, nunca se me ha ido una sola viva, y mi comadre no iba a ser la excepción. Resulta que Loreli, se quedó en mi casa, ya que estaba con mi esposa y no quiso irse tan noche a su casa, después de todo su esposo trabaja de noche y no iba a ver nadie. Todo marchaba de lo más normal, cuando de pronto se me ocurrió bajar por un café, en eso, volteo al sillón y veo a mi comadre con una tanga rosa, y sin cobijas… Obvio, me valió madre y me la termine follando.

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