De ser posible, todos los dias quisiera desayunar, comer y cenar su verga.

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Sabía que mi sobrino era conocido por tener la verga más grande del vecindario, o por lo menos eso era lo que decían las mujeres de él. Siempre tuve algo de curiosidad de conocer el tamaño de su verga, pero me daba pena. Recuerdo que le vi la verga cuando lo espié mientras se bañaba, desde entonces, le tenía unas ganas inmensas, pero no me lo había podido coger. Hoy, me vino a arreglar unas cosas de la casa, y aproveche para ponerme algo sexy, e insinuármele, después de todo, sabía que era de carne débil, así que coger conmigo no iba a ser problema. Me lo cogí, y ojala pudiera repetir todos los días, pues el tamaño sí importa, y para mí, el tamaño de él, está perfecto.

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